Vacíos

Momento

 

En la rutina de mis pensamientos que sodomizan mis sentimientos más sensibles, llega la calma a ras de un derrumbamiento que inmoviliza frágilmente un momento, seguido a su vez por “su”. Cierro los ojos, el silencio me susurra al oído y el aire que entra y sale por mi nariz y boca a la vez, hincha y deshincha mi estómago, que oprime un trocito de mi corazón. Los pulmones acompañan dicho festín, anhelando aquella canción, sin voz ni letra, sin música ni son, que a pesar de “lo”, llenó momentos de dureza. Éstos momentos, vinieron acompañados de llantos y desesperación, pero los lamentos no apagaron el dolor que arde cruelmente en mi adentro. Abrí mis manos, y alzando los brazos, aprendía a soñar despierto.

Cuando estoy triste una burbuja me envuelve. Me meto dentro. Tengo miedo, pues no puedo ver el hueco invadido de aire negro. Pero espero. Espero y espero. Espero una espera que ha cambiado de color y sumisamente necesito agarrarme a ella. Ella lo sabe y llega a mi lado lentamente...

Ahora sé, que todo es mentira, que nada merece la pena, ni existe, ni tiene razón de ser.

Por ti...                                                                 Luis Loras, 1998

 

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Luis Loras

 

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