plástico

En la obra de Luis J. Loras los maniquíes de plástico, inmóviles con sus miradas distraídas y fijas, que parecen inánimes, se convierten en una metáfora de nosotros mismos, de los miedos que guardamos dentro, de las esperanzas que nos empeñamos en esconder bajo una superficie rígida e inexpresiva, una máscara que trata de ocultar que somos frágiles, que estamos perdidos. Una cirugía plástica de los sentimientos para proteger nuestra moldeable alma.

 

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Luis Loras